Durmiendo con fantasmas
-Primer paso: Hacerle saber que tú existes
-Supongo que sabe de mi existencia. Para él, soy la chica que pasa siempre por fuera de su salón. Esa que tiene una constante cara de sueño, labios rojo carmesí y el cabello negro; no creo que más.
Todo esto, si es que alguna vez en su jodida vida, ha decidido posar una fugaz mirada en mí
-Me refería al diálogo, mi estimada. ¿Por qué no hablar con él?
-Mi estimado, yo no sé cómo se hace eso.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)