- Espero que la tipa le haga lo mismo que él a mí. 


- ¿Qué te hizo? ¿Dejarte botada así como así?


- No, fingir ser feliz.

Desaparece de mi vida, maraca culiá! Ya no tengo nada de tu interés para que puedas quitarme. Así que vírate o tírate del puente; no sé.



-Primer paso: Hacerle saber que tú existes


-Supongo que sabe de mi existencia. Para él, soy la chica que pasa siempre por fuera de su salón. Esa que tiene una constante cara de sueño, labios rojo carmesí  y el cabello negro; no creo que más. 
Todo esto, si es que alguna vez en su jodida vida, ha decidido posar una fugaz mirada en mí


-Me refería al diálogo, mi estimada. ¿Por qué no hablar con él?


-Mi estimado, yo no sé cómo se hace eso.